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PALABRAS Y SILENCIOSEspacio de Eloy Palo Carballo
June 29 Esa Loca Sinrazón
Desde esta subjetiva y miope posición en la que vivimos los humanos, nos atrevemos - no se, si sabia o necia pretensión – a conocer y a comprender el “Todo” que por no poderlo ver ignoramos. No, que nadie ponga inútiles razones que serán lazos de viento en la pretensión jamás lograda de detener al vigoroso alazán de los deseos. ¿De donde saldrán las manos capaces de abarcar el infinito, o los ojos que logren visualizarlo, o el tiempo para comprenderlo?... No hay manos, no hay ojos y solo una ínfima fracción de tiempo (esa que se mueve en torno a los 80 – 90 años). Solo el deseo como un motor loco desafía toda lógica o razón y sigue su frenética carrera en el empeño de alcanzar lo imposible ¿Por qué? No lo se… pero una fuerza Mas allá del mundo razonable, empuja al humano diminuto a la lucha perdida, hacia el sueño inalcanzable o inmola su mínima existencia en el empeño de conseguir lo imposible. Algo enormemente grande debe estar plegado o escondido en esta celda diminuta que es el cuerpo y desde ahí, lucha sin cesar en el intento de romper la jaula que le comprime en la empresa de ser tal cual se es… ¡libre de prisiones enanas! Como el insecto atrapado en la tela de araña, no cejaremos nunca en el empeño de volar sin importar la densidad de la pegajosa maya que nos ate. Y desde aquí, cuando las posibilidades de ganar son cero, aún hay lugar para fabricar un sorbo de paz partiendo de una bocanada de viento (que es libre), de un rayo de luz (que es libre) o de un recuerdo de amor ( que machaconamente es libre también) Que me encarcelen, sí. Que cierren las ventanas a la luz, sí. Que reduzcan cuando quieran las dimensiones de mi celda, sí. … Pero que no me nieguen la consciencia de la libertad, porque yo la he soñado y mis labios han besado sus labios. Solo un instante, solo un momento, pero ha sido suficiente como para entender la eternidad. Lo siento carceleros cargados de “sensatas razones”. Pero cuando sus labios rozaron mis labios, se abrieron ante mí y para siempre, las puertas de todas las prisiones. June 20 Los Cómicos
Ajenos al olor de excrementos y orina de animales, se reunían las familias campesinas allá para cuando la noche había despedido al día, en la mínima plaza del pueblo, para asistir a la función de los cómicos. Y allí, mezclándose el esperpento de andrajos sobrados de colorines con la pretendida grandilocuencia de palabras vacías, escuchaban los lugareños la eterna farsa del teatrillo donde se entremezclaban con la comedia, el drama y la tragedia de sus propias vidas. En aquellas funciones se contaban historias posibles e imposibles y con estudiado gesto y palabras de seducción precisas, lograban por un rato sacar de la monotonía de sus mentes, la azada y el arado amén del sempiterno sin vivir que era mirar al cielo y esperar que diera fruto su trabajo. En las noches de cómicos, vibraban y se estremecían las almas semidormidas escuchando versos lorquianos : “ a la muerte del camborio”; se abrían enormemente sus ojos al escuchar “el lobo de Gubia” (RubénDario); podían sentir la angustia y terminar con un regusto de orgullo campesino mientras les recitaban “la nacencia” (Chamizo) o reían a carcajadas socarronas entre codazos de complicidad imaginando ser el protagonista de “ yo me la llevé al río” (Zorrilla). Y de vez en cuando allí. Si, allí les llegaba la profunda sabiduría disfrazada de locura o de cuento disparatado para los niños de forma que los mayores pudieran aprender lo que los libros cerrados jamás iban a enseñarles. El viejo cómico se dirigió a los niños con palabras medidas dejando que flotase en el ambiente un aire de misterio. Las luces mortecinas de algunos velones y carburos proyectaban la magia sobre el rostro amarillento y alargaban hasta hacer gigante sus sombras sobre el improvisado telón de fondo. Entonces, sintiendo al público entregado por el hechizo de la noche, comenzó su mínima historia: … alguien me contó (no se cuando) que escuchó de boca de un ilustro sabio en algún lugar de sus innumerables viajes, la historia que esta noche voy a contaros:… Pues he aquí que decía el tal sabio que conocía un lugar del inmenso mundo, donde los niños. Sí, que los niños como vosotros , nacían con alas, - el cómico miró a izquierda y derecha inclinando su cuerpo al tiempo que simulaba tener alas por brazos - Era un mundo maravilloso, en el que los niños podían ir volando a la luna, a las estrellas o al lugar que se les antojase más hermoso de todo el planeta. Podían además luchar y vencer a dragones y gigantes como los héroes de los cuentos y como ellos podían también enamorar desde la hermosa aldeana a la “delicada” princesa… podían encontrar tesoros escondidos y vivir una eterna juventud rodeados de las personas queridas. El viejo cómico hizo una pausa y tras dar unos pasos por el escenario mostrando un aire contrariado con ademanes, continuó su relato: …Pero aquel mundo, vivía bajo una terrible maldición : EL OLVIDO – dejó que flotase la palabra y reverberasen sus sílabas en los oídos de su público - Sí el olvido – remarcó el viejo cómico haciendo más profundo el suspense – Cuando los niños de aquel mundo se hacían adultos, perdían la memoria de su infancia y juventud de forma que ya no lograban recordar que habían nacido con alas a un mundo donde cualquier cosa era posible. – una sombra de desangelo recorría ahora los corazones infantiles, mientras la mente de los mayores retornaba a las preocupaciones de sus quehaceres diarios. – Sin embargo, - y brilló entonces en los ojos del viejo narrador una luz de esperanza – siempre hubo alguno que logró escapar de la maldición - ¡Ha! – exclamaron los niños más reconfortados - pero por semejante atrevimiento fueron cruelmente castigado. - ¿Castigados? ¿Cómo? ¿Con qué?- Las preguntas inexpresadas se dibujaban con grandes letras en el rostro de los pequeños. El viejo cómico podía leerlas, escucharlas y dejaba que un sabor ácido llenara su paladar para continuar tras la pausa. - Sí, fueron castigados a tener que explicarle a los mayores del lugar, que seguían teniendo alas aunque no las viesen, que si lo deseaban podían volver a los mundos maravillosos, que todo era solo una maldición. Pero era en vano su esfuerzo, porque para el sensato y razonable mundo de los mayores, tan lleno de cosas prácticas, solo eran unos pobres locos, fantasiosos poetas o … divertidos cómicos. Se cerró el teatrillo y la plaza volvió a quedar desierta. En algún establo el mugido de una vaca rasgó el silencio y desde otro lugar del pueblo llegó lejano el aullido quejumbroso de un perro. Los hombres y mujeres adultos soñaban con sus quehaceres. Y soñaban sueños imposibles, los niños…y algunos viejos. ---------------------------------------------------------------------------------------
Nota : Con este escrito, he pretendido hacer un pequeño homenaje a ese extraordinario cómico que fue Fernando F. Gómez. De poder responderme quizás me diría aquello de ¡¡Ala mierda!! Y yo le respondería : ¡Qué bueno Fernando que puedas mandarme a la mierda, porque eso querrá decir, que no vivimos en ella. June 06 María... el final
Cuando me encontré con María (nunca sabré porque ocurrió) nos miramos con cierta indiferencia, sin reconocernos. Ella era como un árbol centenario en el paisaje, sin frutos ya, pero con esa majestad que lo distinguía a simple vista del resto de los árboles del bosque. Era como ese islote cercano a la costa, solitario y pedregoso, pero que cautiva sin saber porqué la mirada distraída del espectador. Y yo… solo un invisible vagabundo con un sueño en la mirada, donde María solo era un componente más del entorno sobre el que dejar una caricia de amor, saliendo silenciosa desde las profundidades del alma. No se si la sintió, aunque tal vez se sorprendiera al notar ( esas cosas se notan) el respeto sin adulación y el trato natural que de forma amable logra ese milagro tantas veces imposible, de nivelar en un punto de igualdad a dos seres humanos sin la menor intención de atropellar ni una sola de las naturales diferencias. No lo se, pero el milagro ocurrió y nos encontramos en esa tierra de nadie donde las almas pueden comunicarse libre de presiones y de necias escalas de valores…Porque no se viste el alma de Armani, ni se perfuma de Regia, ni se desplaza en un automóvil modelo exclusivo. Solo sutiles esencias invisibles bastan para ser, estar, repeler o atraer. María y yo nos encontramos y sabiendo bien cerrados los micrófonos sociales del mundo que se palpa y ve…hablamos. ¡Dios! Cuanta grandeza puede haber en ese instante en que dos almas humanas pueden comunicarse. Acercarse un poco a ese complejo mundo que conforma al ser humano, equivale a un replanteo forzoso de nuestros puntos de vista, de nuestras valoraciones, convicciones y sobre todo, a un modificar la escalera de valores y de prioridades en todo lo que conforma nuestro paso por la vida. María hacía tiempo que trabajaba en hacer sus deberes por lo que muchos globos de aire ( aquellos con los que fueron adornando su mundo “feliz”) habían sido soltados, pinchados o expulsados de su entorno. Así el espacio más despejado, le permitía ahora acercarse con menos obstáculos a lo que era la realidad en que vivía. Empezaba a distinguir “las voces de los ecos”, la luz de la oscuridad, la joya auténtica del abalorio sin importar que este pudiese o no llevar la firma de Tífani. Esto, todo esto. Era tomar conciencia de si misma; era ampliar la parcela de su libertad; era reducir el amplio elenco de sus compañías en la vida social; simplificar el boato y devaluar el glamour por un universo más reducido, más solitario y algo más lleno por fin, de auténtica compañía … María, pasada la barrera de los setenta, disciplinadamente y por voluntad propia , había entrado en el ciclo de aprendizaje silencioso, en el decidido intento de ser ella misma, de dejar de forma definitiva respirar y existir, al mundo auténtico que con tanto empeño había sido transformado, disfrazado y ocultado, para agradar y complacer en definitiva a ojos ciegos que habiendo renunciado a existir, le negaban a los demás la posibilidad de asumir lo que ellos por mil razones inconfesables habían rechazado. Llegado aquí, la vida discurrió escueta y sencilla sobre la mesa del tiempo, hasta llegar al fin a ese espacio (estación inevitable) vacía de la nada. Allí entró María difuminándose en la bruma, desnuda de oropeles, envuelta solo en el suave manto que se había bordado de forma primorosa entremezclando hebras de soledad y silencio. Y allí, desnudo de harapos entró el vagabundo envuelto también en el mismo manto. De sus esencias incorpóreas (las de ambos) emanaban tenues destellos de luz que parecían dejar un beso, una caricia anónima desde algún lugar del inmensurable universo, sobre le mínimo planeta azul. Y desde allí, desde tan minúsculo planeta, cuando la magia de la noche se alumbra con luces difusas de impensables estrellas … microscópicos ojos de seres humanos, miran hacia arriba…. Y sueñan.
May 30 María (memorias -3-)
El agua tibia de la ducha tonificó su cuerpo y sonrió María ante el espejo burlándose del pincel del tiempo que con tanta maestría había conseguido aquel aspecto de rancio pergamino en su piel. Y siguiendo con la burla interior se dijo: “si fuera libro sería un incunable de incalculable valor para cualquier coleccionista de antigüedades”. No había amargura ni resentimiento en aquella apreciación. Solo asumía de forma natural un hecho: que en el viaje de la vida, la ventanilla de nuestro departamento jamás mantiene estático ningún paisaje. “Porque moverse es pasar por todos los espacios del tiempo sin hacer parada en ninguno aunque nuestra torpe percepción, nos haga creer tantas veces que estamos en reposo absoluto. La particular grabadora instalada en su cerebro obedeció con docilidad la orden de rebobinar y volvió a proyectar nítidamente las imágenes del recuerdo solo algo desvirtuadas por la ubicación de los personajes ( ayer era la actriz, hoy la espectadora) La niña hola, la niña mariposa flotaba radiante en medio de luces, aromas y el murmullo de los invitados a la fiesta de su presentación en sociedad. Desde un lugar discreto llegaban suaves las notas con las que el pianista amenizaba en directo la primera parte del evento. Después, la gran orquesta llenaría de sonidos bailables el lugar y una parte amplia de los jardines del palacio sería (bajo carpa) la improvisada plataforma convertida en pista de baile. La María protagonista, flotando en el sueño aturdidor de tan importante momento. Y la María espectadora desde la distante butaca del tiempo, se miraron como dos extrañas renunciando a reconocerse. La una, por la imposibilidad de ver lo no vivido. La otra, rechazando aquella etapa tan brillante que la deslumbraba al grado de no poder ver hacia donde le conducían sus pasos. Solo fue el principio del largo túnel oscuro, tan lleno de luz, tan lleno de aplauso, tan lleno de halagos en el que ni pudo ni quiso manejar el rumbo de su vida. La fuerza del río social la arrastraba flotando entre falsas sonrisas, entre hipócritas agasajos, entre mentiras disfrazadas de exigencias de guión social. La grabadora seguía pasando las imágenes y desde la distante butaca Una María anciana podía apreciar tras los oropeles del entorno, una sonrisa desganada, una ilusión fingida, una alegría postiza, una traición tras otra escondiéndose bajo las bellas máscaras que que falseaban las realidades. Era como vivir el esperpento donde cuanto más aberrante eran los absurdos, más esfuerzos se hacían para hacerlos pasar por naturales, por felices, por cuerdos. Ahora María sonrió con cierta amargura que hacía tiempo ya había logrado separar de la rabia – fue un trabajo duro ¡Bastante duro! – exclamó-. El recobrar la visión perdida, la realidad robada para encontrarme con un ser solitario entre el tumulto, ciego en medio de tanta luz´; triste, nadando en un mar de risas; infeliz y traicionada en medio de un mundo “feliz” completamente calvo de fidelidades aunque perfectamente presentado bajo0 un peluquín que juraba y perjuraba la posibilidad de otro mundo mejor. Las últimas imágenes cerraron el pase. Unos cuantos hijos que ignoraban sus necesidades como ella había ignorado las de ellos. Dos maridos que ignoraron su existencia más allá de la exhuberancia de su cuerpo. Y siempre rodeada de unos “amigos” ocupados en la obsesión de qué poder obtener sin que les preocupase ni un instante a quién ni cuanto se pudiese expoliar… pero siempre, sin borrar la sonrisa de sus labios. Este fue el proceso que culminó en una María mujer, que podía ver son sus ojos. Llegar a sus propias conclusiones y tomar por fin en sus manos al grado que posible fuera, el cómo andaría el resto del camino. -------------------------------------------
May 09 A mis hijosNo sabré, nunca sabré si sin mí, hubierais llegado también a este planeta. Pero estáis y de ser como sois. De esto sí, no me siento responsable y no por falta de ganas, sino por falta de poder. Sí puedo sin embargo, por orden jerárquico junto a ella (vuestra madre) como siendo ambos solo uno, ser el primero, que sin tener la propiedad os llame míos, como míos, de forma igualmente falsa os llamarán otros.
Puedo sentir pues y siento (por el derecho que el ser portadores de mis genes me ha dado "también extraño derecho") cuanto vivís como mío. Y va en este mío el todo, de cuanto sentir podáis. Sufro y disfruto por igual, vuestros llantos y alegrías. Os veo libres, solo vuestros (si posible fuera tal sueño) y en esa libertad que entiendo. Sabiendo bien que no sois míos, negándome a la evidencia, más míos os siento. Fijaos bien que no he hablado de triunfos ni fracasos porque entiendo, que andar solo es moverse hacia el ser que somos. Ese ser, que no es siempre lo que deseamos, o lo que otros con tanto empeño nos quieren decir que es.¿Y qué somos?..Permitid a vuestro padre que piense, que descubrirlo es el gran reto y el serlo, el único éxito. Nota: con esta entrada que lleva ya tiempo en mi almacen me despido de vosotros hasta principios de Junio. Un abrazo amigos, cuando vuelva contestarté vuestros comentarios si los haceis.
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